EL CUIDADO DE LOS HIJOS PEQUEÑOS representa un enorme desafío para la familia. Cuando la madre se reintegra al trabajo después de las vacaciones o al terminar su permiso postnatal, surge la angustia y el sentimiento de culpa por tener que dejarlo al cuidado de otra persona. En general, los padres tienen tres alternativas para dejar al hijo: con algún familiar (habitualmente la abuela), en la sala cuna o con la nana.
Si bien la abuela es una excelente opción, pues tiene la experiencia y el cariño necesarios para dar el mejor cuidado, hoy la mujer se mantiene activa durante más años, y no es raro que trabaje o realice actividades que le impiden dedicarle mucho tiempo a su nieto.
La sala cuna es otra posibilidad. Hay excelentes establecimientos de este tipo, pero es un hecho que en ellos hay mayores posibilidades de que los niños se enfermen, por contagio.
Por lo mismo, antes de ingresar a un hijo a una sala cuna, es conveniente visitar distintos lugares, verifi car cómo funcionan, si sus profesionales son reconocidos y tienen cierta trayectoria, si cuentan con un buen equipo de auxiliares, una adecuada infraestructura, buena habilitación e higiene, baños separados para los diferentes niveles, manejo de alimentos y desperdicios, etcétera.
Si el niño queda a cargo de la nana mientras los padres están en el trabajo, éstos debieran preocuparse personalmente de entrenarla muy bien. Es importante que la mamá esté presente durante un tiempo que podríamos llamar de "rodaje", para acompañarla en sus labores relacionadas con el niño, antes de tener que ausentarse para volver a trabajar. De esta forma podrá ver cómo se relaciona con él, cómo lo trata, qué prioridades tiene en cuanto a su cuidado... y orientarla en aquellos aspectos que estén más débiles.
Asimismo, hay que estar atentos ante señales que dan los niños y que pueden alertar sobre un posible maltrato o falta de cuidado:
- Indiferencia o apatía. Un niño que trata de moverse poco o intenta pasar inadvertido puede estar evitando ser maltratado. Es un instinto natural de sobrevivencia ante esta amenaza, que se manifi esta con mayor frecuencia hasta los seis meses.
- Actitud de rechazo evidente hacia la persona que lo maltrata. Esto se da después de los seis meses. No todo rechazo significa que el niño está siendo maltratado, pero sí exige que aumente la atención y vigilancia. "Por lo mismo, la mamá no debiera molestarse si el niño le estira los brazos a la nana en vez de estirárselos a ella cuando llega del trabajo, porque eso indica que no hay maltrato; es una demostración de cariño", señala el pediatra René Tejías.
- Signos físicos o psicológicos de maltrato. Muchas veces hay maltratos psicológicos o faltas de atención -como dejar al niño solo, desatendido o no alimentarlo bienque pueden ser más difíciles de detectar. "La seguridad en un niño menor es fundamental para su desarrollo emocional. Por ejemplo, si la nana hace todas sus tareas y deja al menor en un lugar sin estimulación, sin calidez ni comunicación, también se puede considerar maltrato". |
Cómo suplir la ausencia
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La mamá que llega apurada del trabajo, corriendo porque tiene una comida en la casa, reuniones de colegio o tareas que terminar... es muy probable que no se dé el tiempo de dar un buen abrazo a ese hijo pequeño que la ha estado esperando todo el día.
Según el doctor Tejías, es clave potenciar ese momento de contacto y hacer de este encuentro algo personal e íntimo, en que el hijo sienta todo lo que su madre lo quiere. "Una mamá que trabaja también puede dar cariño y seguridad emocional -indica-. No tiene que sentir culpa ni creer que por estar trabajando no puede cumplir. Al llegar, lo puede abrazar, darle cariño, seguridad, poner música y bailar con él... para que sienta que es partícipe de su vida". |
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Apoye a su nana y capacítela
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Junto con afinar el ojo a la hora de contratar a la persona que cuidará a su hijo, preocúpese de darle todas las herramientas para que lo haga de la mejor forma:
- Mantenga una buena comunicación con ella. Estimúlela a contar no sólo las cosas positivas que pasan, sino también las negativas: si el niño se cae o se pega, es muy importante saberlo apenas ocurre, y no cuando le encuentre por casualidad un moretón.
- Dele una buena asesoría y capacitación. Un excelente aporte son los talleres y charlas gratuitas que ofrece CLC sobre primeros auxilios. De esta forma estará preparada para actuar frente a una emergencia.
- Enséñele sobre técnicas de alimentación, preparación y conservación de alimentos; higiene; técnica de buen lavado de manos; manejo de residuos y deposiciones.
- Prepare un pequeño listado para que la persona encargada del niño sepa reconocer algunos síntomas y enséñele algunas medidas básicas para bajar la fiebre.
- Promueva momentos de juego y estimulación, en un ambiente sensorialmente atractivo (música, colores, formas).
- Tenga una actitud activa como mamá, y recuerde siempre cuáles son las prioridades. |
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