Paciente Internacional

Valeria Sánchez: "Nos aferramos a Dios, de quien estábamos medio lejos"

Valeria y su hija Sofía, de siete meses, venían desde Estados Unidos a pasar las fiestas junto a su familia. La alegría terminó cuando, de un minuto a otro, descubrieron que la niña tenía leucemia. A un año del episodio, la mamá cuenta cómo la niña se recuperó.

Con la colaboración de la Dra. Milena Villarroel C. Medicina Intensiva Artículo publicado en la revista Vivir Más en Marzo de 2006



COMO PADRES, el enterarnos de que nuestra hija de siete meses tenia leucemia aguda fue devastador. La primera reacción es de no creerlo. La segunda, preguntarse por qué a nosotros. Una vez asumida la difícil realidad, uno se da cuenta de que todos, sin excepción, somos vulnerables, y que si esto le podría estar pasando a cualquiera, por qué no a nuestra hija.

El problema comenzó en el verano de 2005, cuando nos vinimos de Estados Unidos a pasar las fi estas de fi n de año a Viña de Mar junto a mi familia. Sofía comenzó a tener diarrea. No nos preocupamos; lo atribuimos al cambio de medio ambiente. Sin embargo, a poco andar, vómitos, palidez y baja de peso alertaron a nuestro pediatra, en Viña, quien ordenó realizar un hemograma. El 17 de Febrero de 2005, día en que Sofía cumplía siete meses, el examen reveló una cantidad de células cancerígenas impresionantes (casi 300.000, cuando no suelen ser más de 10.000). En pocas palabras, nuestra hija padecía de Leucemia Mieloblástica Aguda.

Mi marido, que estaba en Miami, voló de inmediato a Chile. Cada hora que transcurría era crucial y la niña podía morir en cualquier momento. Como familia nos aferramos fuertemente a Dios, del cual estábamos medio lejos.
Familia, amigos e incluso desconocidos iniciaron poderosas cadenas de oración.

En Chile

Nuestro médico del Miami Childrens Hospital nos indicó que se hiciera el primer ciclo de quimioterapia en Santiago, por la debilidad de su sistema inmunológico, para después continuar en nuestro lugar de residencia, Miami. Fue así que estuvimos un mes en la UTI pediátrica de CLC. La doctora Milena Villarroel y su equipo fueron fundamentales en la recuperación que ha tenido Sofía. No sólo tuvimos una excelente atención, sino que nos enseñaron a manejar nuestra ansiedad y a esperar resultados día a día. En esas ocasiones, uno necesita que te expliquen una y otra vez los distintos ángulos de la enfermedad y los escenarios posibles.

Ya de vuelta en Estados Unidos, Sofía siguió su tratamiento hasta cumplido el año. Los exámenes indicaron que las células cancerígenas estaban en remisión, lo que era poco probable que sucediera. Ya superó los primeros seis meses post-quimio. Le han practicado tres exámenes de medula ósea. Todos, gracias a Dios, no tienen indicios de leucemia. Continúa con controles mensuales de sangre y aúntiene un catéter subcutáneo que no se lo han querido retirar por las altas probabilidades de reincidencia que tiene este tipo de leucemia.

Y, sin embargo, a su año y medio de edad y después de una odisea titánica, Sofía está haciendo una vida prácticamente normal.

Las leucemias corresponden al 40% de los cánceres infantiles (Ministerio de Salud).