Miles de extranjeros se atienden al año en CLC. Vienen de Europa, Argentina, Perú, Brasil y Bolivia. Cuatro de estos pacientes relatan su experiencia.
Unidad de Medicina Preventiva
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Marzo de 2008
HANNES ANTHONY
66 años, alemán
“En 1988 fui operado en Estados Unidos de un tumor en el riñón, que resultó ser benigno y no produjo mayores complicaciones. Pasaron los años y me enamoré de Marta, que es chilena, y desde 1999 vengo a este país por algunos meses. Ella me había hablado muy bien de su experiencia en CLC y por eso decidí, a principios de 2006, hacerme un chequeo general en esta clínica. Los exámenes detectaron un nuevo tumor en el mismo lugar que había sido operado, pero que no requería cirugía inmediatamente. Cuando volví a Alemania, mi médico controló que el tumor no creciera, pero a los seis meses me dijo que era mejor extirparlo. Fue en ese momento que decidí operarme en CLC en noviembre de 2006, no sólo por la buena impresión que tuve de los médicos acá, sino porque en Hamburgo vivo solo y en Chile estaría con Marta durante la operación”, dice. “Mientras estuve en la clínica, me impresionó la calidad de los exámenes, la tecnología y el nivel de organización.
Todos fueron muy atentos y amables. Si tuviera que operarme de nuevo, volvería a CLC”.
JACQUELINE BREHMER
52 años, boliviana
“La primera vez que vine a CLC fue hace diecisiete años. Llegué con mis dos hijas porque una de ellas tenía pancreatitis. Desde entonces cada año venimos con mi esposo, mis hijas o mi mamá a chequearnos o a tratarnos algún mal. Elegí esta clínica porque nos da calidez: un buen trato profesional, un buen servicio y una buena atención; y esto se nota desde que nos abren la puerta. En Bolivia tenemos excelentes doctores, pero lo que hace la diferencia es la investigación, la tecnología de laboratorio que hay acá. Cuando no hay un buen laboratorio, no hay un buen diagnóstico”, dice. “Mi experiencia más fuerte fue hace diez años. Mi marido se hizo unos chequeos. Yo venía sólo a acompañarlo, pero él me obligó a hacerme exámenes preventivos..., felizmente, porque los resultados indicaron que yo tenía cáncer de mama. Para mí fue tremendo, pero gracias a mi familia y a mi médico lo pude tomar como una gran oportunidad para volver a vivir. Recuerdo bien las palabras del doctor: “Usted les va a decir a todas sus amigas en Bolivia lo bien que está”. Tras la operación no he dejado de chequearme, primero cada seis meses y después una vez al año”.
LUIS FERNANDO GUTIÉRREZ
59 años, boliviano
“Vine por primera vez hace diez años, por un trauma a la columna. Me operaron de una rotura del coxis y la experiencia fue buenísima, no sólo por el resultado de la operación, sino por la actitud acogedora del doctor. Desde entonces vengo todos los años. Tengo un médico de cabecera en Bolivia, pero todos los chequeos preventivos y los tratamientos me los hago acá. He viajado a Francia, Estados Unidos y Brasil en busca de la mejor medicina, pero me cansé del trato frío. Para mí, lo que cuenta no son sólo los avances tecnológicos, sino también la familiaridad, que los médicos me reciban con un trato humano, me manden un mail para saber cómo sigo, me den la mano para tranquilizarme antes de una operación o me den una palabra de aliento. Esta clínica tiene eso: calor humano”.
MARCELA AGUILERA
80 años, boliviana
“Hace quince años que vengo. La primera vez fue por un chequeo, ahora estoy acá para tratarme un dolor a la columna y prefiero que sea en esta clínica, porque me da seguridad. En Bolivia tenemos excelentes rofesionales, pero nos falta en la parte tecnológica y mi experiencia en CLC ha sido de lo mejor, porque no sólo hay muy buenos médicos sino que el trato es cálido. Me hago un chequeo preventivo anual y felizmente nunca han encontrado nada. Acá me siento como en mi casa. Cuando vengo me quedo en la clínica todo el día, desde la mañana hasta la noche. Todos me conocen a mí y a mi familia, pues también se han venido a atender mis hijos y mis nietos”.
Extranjeros en CLC
Anualmente sólo la Unidad de Medicina Preventiva atiende a cientos de pacientes extranjeros al año. “Muchos vienen buscando calidad de atención, servicio humanizado asociado a un alto nivel profesional y tecnológico y con precios razonables. Además, hacemos seguimientos y nos conectamos con los médicos de los pacientes en su país de origen a través del correo electrónico y el intercambio de exámenes”, dice el doctor Patricio rincado, jefe de la unidad.
“El que los pacientes hablen sólo inglés no es problema, pues los médicos y las enfermeras se pueden comunicar aceptablemente en este idioma. Actualmente se están realizando cursos de inglés para los funcionarios, para así poder entregar una mejor atención”, dice el médico.