Paciente Internacional

Marc Levine: "Estaba entregado"

Parecía una pesadilla. Un doctor norteamericano viene a esquiar sólo y sufre un accidente potencialmente mortal. No entiende castellano, pero comprende a cabalidad las posibles consecuencias de lo que está viviendo.

Con la colaboración del Dr. Roberto Postigo T. Departamento de Ortopedia y Traumatología Artículo publicado en la revista Vivir Más en Agosto de 2005



Marc Levine es un cirujano cardiovascular estadounidense. A comienzos de julio llegó a Chile para pasar algunos días esquiando. Varios amigos le habían comentado sobre el esquí en Los Andes, y tras barajar la posibilidad de ir a Bariloche, se decidió por uno de los centros invernales cercanos a Santiago, La Parva.

La tarde del sábado 9 de julio, mientras bajaba por una cancha de dificultad intermedia, sufrió un accidente que pudo costarle la vida. "No tengo registro alguno del momento del accidente -dice en inglés-, no sé qué ocurrió. Creo que choqué contra una pared de hielo".

Perfecta Coordinación

Los patrullas, ante la sospecha de una lesión de columna, tomaron todas las precauciones para la evacuación de Mark desde la pista al Centro. Gracias al convenio de La Parva, un helicóptero dejó al doctor Levine en el helipuerto de la clínica en pocos minutos. "Mis recuerdos son vagos, pero sé bien que estaba paralizado, no podía moverme. Oía voces en español y estaba muy asustado".

Una vez que ingresó a la Clínica, luego de comprobar sus signos vitales y confirmar que estuviera estable, se le practicó una tomografía computada y una resonancia magnética. Era imperativo ver con precisión el estado de la columna y si había alguna lesión, verificar su ubicación exacta y la magnitud del daño.

Lesión cervical

Los exámenes arrojaron un resultado nada tranquilizante. Había una lesión entre las vértebras cervicales 3 y 4 que estaba comprimiendo la médula espinal. Había que someter de inmediato al doctor Levine a una delicada operación. Ésta se realizó en forma inmediata, mejorando el pronóstco neurológico.

"Recuerdo que en ese momento, el Doctor Roberto Postigo (traumatólogo) se acercó a mí, y me contó cuál era la situación y qué pensaba hacer en el quirófano. Me puse en sus manos con tranquilidad, a pesar de lo compleja de mi lesión. Como soy médico, entendía la magnitud de las consecuencias que esto podía tener, pero estaba entregado, y supongo que también, bastante choqueado", nos cuenta sonriendo.

Sentirse seguro

La operación fue un éxito. En el pabellón, los médicos monitoreaban la función neurológica, y fue claro que una vez que desapareció la presión sobre la médula, el paciente recobró la movilidad de sus extremidades. A las ocho horas de ocurrido el accidente, ya estaba en la sala de postoperados.

Los días que siguieron estuvieron marcados por ejercicios para mejorar la sensibilidad y movilidad de sus manos, cosa de vital importancia en el trabajo del Doctor Levine; "pero nada impedía tomar un descanso en la cafetería. Era emocionante ver cómo todo el personal de la clínica me ayudaba con mi silla de ruedas."

Cuando Mark Levine retorne a San Francisco, Estados Unidos, seguirá con su proceso de recuperación en su centro especializado en rehabilitación para casos como el suyo. Ahora, en Chile, se veía optimista y lleno de energía, a pesar del cansancio propio del accidente y de los intensos días que ha vivido. "Ni siquiera el idioma ha sido una barrera para recibir el enorme cariño con que he sido tratado. Me voy muy agradecido".