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Sí, a la vacuna contra la influenza


La influenza no es lo mismo que un resfrío. Si no es tratada como corresponde, las complicaciones de este virus pueden poner en riesgo la vida. No deje pasar ni un día más y vacúnese usted y toda su familia.

Comienzan los días más fríos y la campaña de vacunación contra la influenza está por todas partes. Y es que la influenza más conocida como gripe, es una enfermedad respiratoria muy contagiosa y seria.

“De los cuadros respiratorios producidos por virus, la influenza es uno de los más complejos. Puede ser grave y en ocasiones, fatal, especialmente en pacientes singulares como los diabéticos, los inmunocomprometidos y los que padecen enfermedades pulmonares crónicas, entre otros”, comenta el pediatra de CLC, Jacob Cohen.

Al ser una patología contagiosa es muy fácil de transmitir, principalmente de persona a persona a través de las partículas que quedan suspendidas en el aire después de que un enfermo con gripe, tose, habla o estornuda. Así también, la infección puede producirse a través de la manipulación de objetos que permanecen en contacto directo con personas enfermas.

Por lo general el cuadro de influenza se inicia de manera súbita, dura entre cinco y diez días y presenta los siguientes síntomas: fiebre alta, dolor de cabeza, debilidad, cansancio, tos seca, dolor de garganta, romadizo o flujo nasal, dolores musculares, diarreas y vómitos, entre otros. Una influenza mal tratada puede provocar serias complicaciones como neumonía bacteriana, deshidratación, empeoramiento de enfermedades crónicas como insuficiencia cardiaca congestiva, asma y diabetes. En el caso de los niños puede producirse sinusitis e infección de oídos y entre los seis meses y dos años de edad, hay mayor probabilidad de que puedan ser hospitalizados por esta enfermedad.

“Cuando alguien está con influenza no sirven ni los antibióticos como la penicilina benzatina, ni las vitaminas, ni la inmunoglobulina. Lo único que ayuda son los antivirales específicos como por ejemplo, el Ozeltamivir, que sólo se usa con el diagnóstico confirmado”, señala el especialista.

La importancia de vacunarse

La vacuna es una de las principales medidas preventivas contra esta enfermedad. Una de ellas (la que usamos en nuestro país) está compuesta por virus inactivados purificados, es decir, la vacuna contra la influenza no produce influenza porque no contiene virus vivos. Además, tiene una alta calidad inmunológica y pocos efectos secundarios. Se recomienda que todas las personas se vacunen antes de que ocurra el brote epidémico anual, pero principalmente los grupos de riesgo: adultos de 65 años y más, niños entre 6 y 23 meses y personas de cualquier edad con enfermedades crónicas, cardíacas o pulmonares, asma, diabetes e infección por VIH y todo lo que disminuya las defensas, además de las mujeres embarazadas.

“Todos se deberían vacunar desde los seis meses de vida en adelante, sin embargo, en los programas de países en desarrollo como el nuestro, se privilegia a los más susceptibles (recomendación del Ministerio de Salud en el programa PNI). La vacuna además de ser preventiva, es un control poblacional y ayuda a controlar el reservorio (los que portan el virus y son fuente de contagio). En resumidas cuentas, vacunar contra la influenza controla el brote epidémico, disminuye la fuente y los susceptibles a enfermar. Por otra parte, la vacuna tiene entre un 70 a un 90% de efectividad dependiendo de las cepas del virus y hay que vacunarse cada año ya, que el virus cambia”.

La vacuna contra la influenza es gratis para niños desde seis meses hasta dos años, para los mayores de 60 años, las embarazadas con más de 13 semanas de gestación y las personas que tengan diabetes o sufran de patologías cardiovasculares y respiratorias.

Es importante recordar que la vacuna demora 15 días en presentar respuesta inmunológica, por lo que es bueno vacunarse con tiempo y no exponerse innecesariamente.

Su historia

Es conocida mundialmente como Influenza desde 1510, cuando una epidemia afectó a Italia y, se cuenta, el Papa Benedicto XIV la atribuyó a una “influencia” de las estrellas. Se la responsabiliza de epidemias desde 1173 y, desde entonces, como causal de muerte de millones de personas.

Recién en 1933 el virus fue aislado y más tarde, en la década del ’50, se desarrolló la primera vacuna. A pesar de ello, en 1947, 1957 y 1958 se produjo la gripe Asiática; entre 1968 y 1970 la gripe de Hong Kong y en 1977, se provocaron pandemias. Anualmente, entre el 5 y 15% de la población mundial se ve afectada por la Influenza y en las comunidades cerradas puede alcanzar hasta el un 60%.

¿Cómo prevenir el contagio?

• Vacúnese antes de que ocurra el brote epidémico anual.
• Evite acercarse a personas que están enfermas.
• Si está enfermo, trate de no exponerse a otras personas para protegerlas.
• No mande al colegio o lugares públicos a los niños enfermos.
• Evite los lugares cerrados.
• Cúbrase la boca cuando estornude o tosa.
• Lávese las manos con frecuencia.

El vacunatorio de CLC se encuentra ubicado en la plataforma de servicios de la Clínica y ha extendido su horario de atención de Lunes a Viernes entre 9:00 y 19:00 horas.
Sabado, de 9:00 a 13:00 Horas.